Empáticos y narcisitas

La empatía y el Narcisismo

Las personas empáticas por lo general tienen un gran control de sus emociones ya que comprenden y entienden a las demás personas con mucha facilidad y pueden ponerse en sus zapatos. Sin embargo, esta virtud puede volverse un arma de doble filo ya que pueden asumir los problemas o trastornos de la gente que los rodea de una manera equivocada, a tal punto que no encuentran límites a la hora de ayudarlas.

Este resulta un perfil atractivo para un narcisista, ya que siempre “intentará comprender y brindar al otro aquello que entiende que será bueno para él, satisfaciendo sus necesidades y brindando su apoyo incondicional”, siendo esto último una especie de manipulación para obtener todo lo que quiere la persona con trastorno narcisista.

Los expertos concluyen que los narcisistas manipulan al otro admirando sus cualidades o valores, mostrándose encantadores e interesantes. Sin embargo, con el paso del tiempo, comienzan a devaluar sus aspectos positivos y reaccionan con ira, furia o rabia todo aquello que va en contra de sus deseos.

Mientras el empático busca soluciones para la pareja, el narcisista pretenderá culparle de todo, y así consigue dominar y controlar la situación. Cuanto más afecto prodigue el empático, mayor control tendrá el narcisista

Consejo:

En cualquier tipo de relación debe haber límites, y especialmente para las personas empáticas, que tienen mayor dificultad para decir “no” y aceptar que no todo el mundo tiene que formar parte de sus vidas: hay personas que sí, porque nos ayudan a crecer, y otras a las que conviene dejar ir.

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